Willy, yo quiero ser como tú


Es ley de vida que los años no pasan en balde y las nuevas generaciones van relevando a los veteranos. Pero existen algunos deportistas que siguen dando guerra e incluso superan a otros de menor edad.  Este año en los JJOO de Río de Janeiro se han visto dos ejemplos de campeones olímpicos con más de 30 años en un deporte donde se gana ya con 16. Hablamos de la natación donde Michale Phelps, el más grande nadador que se ha tirado a una piscina, regresa y vuelve a ser doble medallista de oro. Cierto es que siendo el mejor de la historia resultaría hasta previsible. El caso de Anthony Earving con 35 años es más evidente aún porque gana de nuevo 16 años después de hacerlo en los JJOO de Sídney 2000. Toda una proeza.



El padel es más longevo que la natación ya que pueden seguir siendo grandes competidores rondando los cuarenta pero el caso del protagonista de esta historia ya hace unos años que superó esa cifra pero sigue en la élite. Toda una suerte para aficionados tardíos a este deporte, como yo, porque podemos seguir deleitándonos en directo (vía streaming) o en vivo como tuve la suerte de hacerlo en la final del WPT De San Fernando en 2015, donde le vi volver a ganar un torneo más de una década después de su última victoria. Demostrándole al mismísimo Belasteguín que se puede ganar al padel con su edad. Repitió en Palma, en el torneo siguiente, confirmando que su victoria en tierras andaluzas no fue producto de la suerte. Ya en 2016, en el último torneo disputado en Mendoza a punto estuvo de llegar a la final con su actual compañero Aday Santana.

Sigue estando a tan alto nivel debido a la enorme clase y la exquisita técnica que tiene para jugar a este deporte pero lo que llama más la atención es la ilusión por jugar que conserva a pesar del desgaste propio de tantos años compitiendo. Dando lecciones a tantos talentos jóvenes cuyas carreras acaban de empezar, demostrándole cuanto valor tiene la experiencia y la clase.

Es de aquellos deportistas que deseas que nunca se retire. Es una delicia verle jugar y uno no se imagina el cuadro del torneo sin ver su nombre en él.

No dudo que es el mejor jugador español de padel de la historia, se lo ha ganado. Se ha enfrentado a tres generaciones diferentes de jugadores y eso tiene mucho mérito.

¡Willy yo quiero ser como tú!