JMD: Siglas sinónimo de magia


Ya he comentado que a diferencia del tenis, del fútbol, baloncesto o del ciclismo, de los que soy practicante y espectador desde mi tierna infancia, al pádel juego hace menos tiempo y la cobertura televisiva no ha sido la misma, apenas testimonial en aquellos años. Además, me llamó la atención cuando empecé a practicarlo que la mayoría de los jugadores con los que me cruzaba, a pesar de ser acérrimos practicantes, apenas conocían a las grandes estrellas profesionales y los que sabían algo solo hablaban de un tal Juan Martín Díaz, cuando yo he visto jugar al tenis desde Connors a Thiem, en el fútbol desde Zicco a Alex Alegría, en baloncesto desde Magic a Billy Hernández y en ciclismo desde Hinault a Dumolin. Así pues quise saber quién era ese jugador.…y menudo jugador. Viendo esos golpes inverosímiles alucinaba. ¿Cómo podía hacer eso? Me asombran sus contraparedes de espaldas o por debajo las piernas o sus dormilonas de ida y vuelta. Y que decir de los reflejos, las voleas a la media vuelta o ese punto que gana jugando caído en el suelo.

Después, me enteré que junto con su compañero Fernando Belasteguín llevaban más de una década siendo los mejores del mundo y que llegaron a ganar todos los torneos de un año. Que han sido los Reyes del Padel.

Busqué la forma de ver las finales de esos años de alguna manera. La hallé en una videoteca que se encuentra vía Internet que descubrí hace un par de años.Desgraciadamente no he podido ver los torneos anteriores al 2009, pero a medida que iba viendo partidos más me gustaba verle jugar y se fue convirtiendo en mi ídolo y al ser zurdo, como yo, en mi referente, en el espejo donde trato de reflejarme para aprender a jugar cada vez mejor.  

No tuve la fortuna de verlos jugar juntos en persona y es una pena porque Juan Martín ha perdido mucho con esta separación y no consigue encontrar el complemento que le haga estar donde yo creo que se merece y ese no es lejos de los mejores pero, aún así os aseguro que verle jugar en vivo es una de las pocas cosas por las que me merece la pena pagar una entrada. Es mágico en su esencia y siempre te puede sorprender con un golpe que nadie hace. Este año lo he vuelto a ver en mi tierra y me llevé un bonito recuerdo que no olvidaré.



Ya hasta la temporada que viene y con su nuevo compañero no volveremos a verlo en una pista pero en la final del Mundial junto a mi paisano Paquito Navarro nos dejó un regalo dando todo un recital y nos enseñó el mejor Juan Martín. Ese nivel que todos sus fans deseamos.

Y es que JMD siempre ha sido siglas sinónimo de magia.